Columna: Día Internacional de los Derechos Humanos

Por Héctor Maturana

El Día de los Derechos Humanos se conmemora el 10 de diciembre de cada año. Se celebra el día en que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamando sus principios como “un ideal común para todos los pueblos y naciones”.

Cada año, el Día de los Derechos Humanos brinda a todos la oportunidad de renovar con el espíritu de la larga lucha de la humanidad por los derechos y la dignidad y de movilizarse contra viejos y nuevos desafíos, en forma de pobreza y desigualdad, violencia, exclusión y discriminación.

En Chile y particularmente en Antofagasta, nuestra Agrupación por la Memoria Histórica Providencia viene librando desde hace muchos años una lucha frontal y sin tapujos contra la violencia política sistemática del Estado chileno a través de sus gobernantes de turno. Hemos optado por la denuncia pública abierta y sin rodeos de lo que sucedió en el pasado y en el presente en nuestro país.

Siempre hemos considerado que develar la verdad de lo acontecido principalmente después del Golpe de Estado era una necesidad imperiosa que había que colocarlo arriba de la mesa y no bajo la alfombra como se pretendía.

Además que interactuara con las distintas memorias de los luchadores y movimientos sociales que subyacían en nuestra ciudad.

Nos negamos a presenciar y aceptar cómo en forma deliberada los distintos gobiernos post dictadura no tenían ningún interés histórico ni político de establecer con claridad y transparencia los distintos hechos de violencia política que habían transcurrido, sin colocarlos en el sitial del análisis y menos de hacer un cuestionamiento de los hechos.

El Estado Chileno a través de las Comisiones de Verdad había definido como conclusión final una política pública del Nunca Más la repetición de los hechos, pero sustentado en una debilidad enorme puesto que no había justicia, ni conocimiento cabal de la verdad. Ni tampoco castigos ejemplares a los culpables de las atrocidades ocurridas entre 1973 y 1990.

Los hechos acontecidos eran demasiado graves como para optar por el silenciamiento perpetuo. Consideramos legítimo que las nuevas generaciones debían tener la oportunidad de conocer los diversos aspectos ocurridos en Antofagasta y la región, pero de forma activa con reflexión y análisis histórico de los acontecimientos y con la posibilidad cierta de conocer y visitar lugares emblemáticos que fueron parte de la detención política y tortura o aquellos de carácter simbólico que se había decretado como expediente de reparación.

Al conmemorarse hoy este día de grandes expectativas para la humanidad, queremos decirles que nuestra agrupación y personalmente, estamos cada vez más comprometido con la perspectiva histórica que tiene este trabajo de memoria, defensa y promoción de los derechos humanos.

Nos hemos dado cuenta de lo relevante que resulta para la nuevas generaciones transitar tarde o temprano por un país liberado de las ataduras y de la violencia nefasta que se usa contra ellos en aras de mantener un orden público y con un aplastante sistema coercitivo que pretende regular a su antojo las formas y el fondo de la protesta social que como hemos visto se vuelven inevitable frente a un modelo económico, político y social  basado en los negocios y el lucro aplastante y la impunidad.

Hemos presenciado en estos más de 50 días como nuevamente las fuerzas armadas y la policía militarizada de Carabineros se colocan al servicio de un sistema que solo a ellos los privilegia.

El uso brutal de la fuerza empleada ha tenido características homicidas y brutales que son inaceptables y nos obliga a repensar y decir con claridad que estas fuerzas deben estar sujetas a una subordinación efectiva o sufrir un recambio profundo e ir a hacia una nueva institución que el propio pueblo defina y desee.

Nunca más una policía militarizada que dispare contra la legitima protesta social ni que se transforme en un Estado dentro del Estado.

Tomando como paralelo lo acontecido en Colonia Dignidad, esta policía usa y abusa de sus prerrogativas y dádivas que le han proporcionado los gobiernos de turno; realizan montajes para incriminar a la gente; tiene juicios por robos y diversos actos delictuales entre los más graves: las violaciones y abusos a mujeres. Además, han asesinado y herido de gravedad a personas, entre otras acciones.

La peor de todas las violencias es la que proviene del Estado y es usada sistemáticamente para acallar las voces de la gente que protesta. Este gobierno carga con la responsabilidad política de los lamentables hechos de violencia que utilizó con una declaratoria de guerra injustificada.

Sin justicia y sin una Constitución legítima, no habrá paz duradera y estable.

Héctor Maturana B, vicepresidente Agrupación por la Memoria Histórica Providencia

10 de diciembre 2019.